La cirugía laparoscópica, que es una técnica de mínima invasión, permite que casi todos los pacientes sean candidatos para la intervención. Sin embargo, es fundamental realizar una evaluación personalizada antes de proceder. Las principales contraindicaciones para esta técnica suelen surgir si el paciente ha tenido una cirugía abdominal significativa en el pasado. Aun así, la mayoría de las intervenciones comunes, como colecistectomía, apendicectomía, histerectomía o cesárea, generalmente no representan un obstáculo.